MICROUSB

MODEM USB


Módem USB, la caja de los secretos de Internet

El módem en formato USB es la última de las innovaciones básicas de cuantas configuraciones han ido apareciendo desde que este dispositivo de conexión a Internet viera la luz, y bajo el aspecto que nos resulta familiar, allá por los años ochenta. Los módems USB se nos presentan en formato externo, que hay que diferenciar de los internos que pueden, o no, conectarse a través de los mismos formatos USB.

La ventaja más importante del módem USB externo es precisamente la del mismo sistema de conexión, el USB. Y es que, el usuario, con una buena conexión USB, cuyo ancho de banda ya conoce de antemano, nunca tiene que inquietarse por la velocidad de conexión de su USB con el ordenador al que está unido y con el que opera. Siempre hay margen para que el módem trasvase sus datos sin llegar a los límites del sistema.

El módem USB externo tiene la ventaja añadida de que puede conectarse a nuestro ordenador aún cuando sólo haya un puerto de conexión y esté ocupado por otro dispositivo.

Porque, el módem USB puede instalarse en un kit hub que sirve para interconectar equipos, sin que por ello se produzca una merma en el rendimiento del módem USB. Hay módems que se comercializan con al menos dos conectores para salvar estos inconvenientes de disponibilidad de puertos, aunque no suele ser habitual.

  

El módem USB, por otro lado, no cubre espacio para expansiones del ordenador, indicado especialmente para aquellos microprocesadores que, por su tamaño, o por la configuración con la que han sido diseñados no tienen apenas opciones para ampliaciones.

Algo que está relacionado con la disposición de los fabricantes a no diseñar ordenadores portátiles pequeños con más de un zócalo para USB, cuyas conexiones resten tanta energía que reduzcan el rendimiento total del equipo. Los fabricantes, por tanto, siempre preferirán instalar dispositivos PC-Card internos a hacerlo sobre la base de proporcionar ranuras de conexión para USB que puedan ralentizar o colapsar el trabajo principal del ordenador.

Otra ventaja añadida de los módems USB externos es que sólo se sirven de los recursos del USB al que están conectados, su energía la reciben de esa conexión y de ese intercambio. No hay alimentación eléctrica externa. Los indicadores de luz que recorren parte de la superficie vista del módem USB nos proporcionan abundante información, en especial, la situación de la conexión y el estado del mismo dispositivo.

En la línea de reducir las cuentas de gasto eléctrico, la contaminación indirecta y la protección del medioambiente; algunos módems presentan clavijas que permiten encenderlos y apagarlos cuando no los empleamos.

A diferencia de otros dispositivos, el modem USB se puede desconectar cuando se desee, o, en un lenguaje popular, 'en caliente', sin que afecte, ni a su rendimiento, ni al del resto de dispositivos a los que puede estar conectado o tener relación en su intercambio de datos.

Una desventaja ineludible de estos módem USB externos es que ocupan algún espacio en nuestro entorno de trabajo, en la mesa o el escritorio. De todas formas, los últimos modelos de módem USB van camino de llegar a alcanzar los tamaños de las memorias flash externas más pequeñas, prácticamente del tamaño de una polvera.

 

Además, entre otros inconvenientes que podríamos sumar están, como hemos señalado, que necesitan una ranura disponible de serie en el propio ordenador o, en su caso, un formato de conexión que funcione como hub.

Módem USB, la caja de los secretos de Internet.Módem USB, la caja de los secretos de Internet

El módem en formato USB es la última de las innovaciones básicas de cuantas configuraciones han ido apareciendo desde que este dispositivo de conexión a Internet viera la luz, y bajo el aspecto que nos resulta familiar, allá por los años ochenta. Los módems USB se nos presentan en formato externo, que hay que diferenciar de los internos que pueden, o no, conectarse a través de los mismos formatos USB.

La ventaja más importante del módem USB externo es precisamente la del mismo sistema de conexión, el USB. Y es que, el usuario, con una buena conexión USB, cuyo ancho de banda ya conoce de antemano, nunca tiene que inquietarse por la velocidad de conexión de su USB con el ordenador al que está unido y con el que opera. Siempre hay margen para que el módem trasvase sus datos sin llegar a los límites del sistema.

El módem USB externo tiene la ventaja añadida de que puede conectarse a nuestro ordenador aún cuando sólo haya un puerto de conexión y esté ocupado por otro dispositivo.

Porque, el módem USB puede instalarse en un kit hub que sirve para interconectar equipos, sin que por ello se produzca una merma en el rendimiento del módem USB. Hay módems que se comercializan con al menos dos conectores para salvar estos inconvenientes de disponibilidad de puertos, aunque no suele ser habitual.

El módem USB, por otro lado, no cubre espacio para expansiones del ordenador, indicado especialmente para aquellos microprocesadores que, por su tamaño, o por la configuración con la que han sido diseñados no tienen apenas opciones para ampliaciones.

Algo que está relacionado con la disposición de los fabricantes a no diseñar ordenadores portátiles pequeños con más de un zócalo para USB, cuyas conexiones resten tanta energía que reduzcan el rendimiento total del equipo. Los fabricantes, por tanto, siempre preferirán instalar dispositivos PC-Card internos a hacerlo sobre la base de proporcionar ranuras de conexión para USB que puedan ralentizar o colapsar el trabajo principal del ordenador.

Otra ventaja añadida de los módems USB externos es que sólo se sirven de los recursos del USB al que están conectados, su energía la reciben de esa conexión y de ese intercambio. No hay alimentación eléctrica externa. Los indicadores de luz que recorren parte de la superficie vista del módem USB nos proporcionan abundante información, en especial, la situación de la conexión y el estado del mismo dispositivo.

En la línea de reducir las cuentas de gasto eléctrico, la contaminación indirecta y la protección del medioambiente; algunos módems presentan clavijas que permiten encenderlos y apagarlos cuando no los empleamos.

A diferencia de otros dispositivos, el modem USB se puede desconectar cuando se desee, o, en un lenguaje popular, 'en caliente', sin que afecte, ni a su rendimiento, ni al del resto de dispositivos a los que puede estar conectado o tener relación en su intercambio de datos.

Una desventaja ineludible de estos módem USB externos es que ocupan algún espacio en nuestro entorno de trabajo, en la mesa o el escritorio. De todas formas, los últimos modelos de módem USB van camino de llegar a alcanzar los tamaños de las memorias flash externas más pequeñas, prácticamente del tamaño de una polvera.

Además, entre otros inconvenientes que podríamos sumar están, como hemos señalado, que necesitan una ranura disponible de serie en el propio ordenador o, en su caso, un formato de conexión que funcione como hub.



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